Abre el corazón

Abre el corazón

como una flor

Tanto si la abres como si no, los temporales vendrán igual

Practica la intensidad sin miedos, esa que lleva a la honestidad en tus acciones, como una niña, como los rayos y truenos que desatan su estruendo, como la primavera haciendo el amor a los cerezos

Siente la humildad intensa, como las nubes que transitan el cielo y acarician los vientos a su paso

Observa el arte del otoño, como impregna color en sus hojas con tu mirada

Permite al aire, que pinte en tus mejillas

Intensa si, como el llanto de un bebé que palpita la vida, como un árbol que se mueve con el viento y acoge la lluvia con las raíces respirando de placer, como si fueran sonajeros en danza

Es inevitable, si eliges vivir, lo eliges todo, placer y dolor, son dos caras de la misma moneda

Vivir es de valientes y vulnerables, de intensos abiertos que sostienen lo que acontece. Sin miedo a sentir cualquier cosa que sucede

Porque el porqué y el para qué suceden mientras vives, mientras te permites ser

¿Qué sentido tiene la vida sino entregándose a la intensidad de lo que dicta el corazón?

Este se marchita en desuso, y si se quiebra, en su apertura, se restaura. Y son hermosas las grietas que se dibujan, es arte de tu propio sendero, melodía de tus fluidos que emanan de inmensidad

La intensidad serena es el potencial de tu energía vital sexual, es el impulso hacia el estado de armonía androginal

Y ya se encargan las fricciones de acontecer para la corrección natural en el camino, un regalo hacia el Dharma que se expresa de manera paulatina, cuando las creencias se desvanecen

El corazón tiene razones que la razón no entiende

A cada paso, pregúntale:
¿Esto me hace bien? Y sigue

Y recuerda:
Todas las encarnaciones están diseñadas para superar los niveles inferiores de oscuridad y aprender a amar

La intensidad despegada, transita y transmuta la vida por tus venas, derrite las piedras del camino y entrega la serenidad en tu cuna, en tus brazos

Y es desde aquí que compartimos con otro ser que vibra en nuestra frecuencia, gozando de un Tú, de un Nosotros