SOY NATURALEZA

En más de una ocasión he comparado la evolución del ser humano con una planta, un árbol o una flor. La naturaleza crece, evoluciona y no se plantea cómo, no se estanca o sufre por crecer perfecta o imperfecta, llueva, nieve, truene o relampaguee, con sol o con luna, simplemente lo hace. Los seres humanos, en cambio, tenemos una necesidad de control inconsciente sobre cómo hemos de crecer, queremos controlar nuestro propio ciclo. El cómo, el cuándo, el perfeccionismo nos anclan en una situación que no nos permite desarrollar el movimiento natural de la vida

La necesidad diaria de organizar y controlar, inevitablemente, cede ante el incontrolable mundo natural, porque no se puede evitar la lluvia, mandar las mareas, retrasar la puesta de sol o perturbar a una flor su crecimiento. Solo contemplar su belleza y su fuerza, de la que formas parte intrínseca

Experiméntate como un elemento de la naturaleza y expande la mirada nutritiva y misteriosa hacia ti mismo, a cada instante emanas un color distinto, eres indescriptible. Los sucesos de instante van generando la admiración sostenida de tu existencia, siendo el río, el océano, observando tus ramas, las hojas de tus brazos, la armonía vital y la belleza se insinúan sin cesar

Somos muy conscientes de lo que verdaderamente queremos, lo que ocurre es que, a veces no nos lo permitimos, nos da miedo aquello que podemos encontrar, porque en realidad lo desconocemos y cómo no sabemos nos amputamos literalmente esa extensión de nuestras ramas ese aroma de los pétalos de las flores que no dejamos florecer

Muchas experiencias desconectadas no fluyen en la historia de un libro, lo que nos hace conectar el alma es hilar esa historia, deja que suceda, profundiza

Sé naturaleza. El miedo no frena la muerte, paraliza la vida